La vergüenza de exponer tu opinión es uno de los miedos más comunes, y te entiendo: muchas veces sentí que no encajaba y me expuse haciendo el ridículo en público. No me arrepiento de nada de eso, porque me di cuenta de que valen más la confianza y la persona en la que me convertí gracias a eso.
Por eso diseñé una clase específica sobre relaciones sanas y potenciadoras: descubrí que pasar de sentir vergüenza a sentir valentía para expresarte, más allá del miedo, es lo que vale cada micro exposición.